Quiebran los grandes bancos norteamericanos; el dólar entra en proceso de devaluación

Entrevista con el economista Dr. Óscar Ugarteche

Por Roberto Martínez Hernández

Véase también: www.macroeconomia.com.mx

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Cada uno trae su propio alebrije en la cabeza

Felipe Linares, padre y Felipe Linares, hijo

Felipe Linares, padre y Felipe Linares, hijo

  • Felipe Linares ha crecido entre judas, pero le teme al diablo
  • Hereda de su padre el oficio de la cartonería y lo lega a sus hijos y nietos

Dunia Rodríguez

La sonrisa le viene fácil, lo mismo cuando evoca su infancia que al hablar de sus pesadillas o de cuando su papá le enseñaba el silabario o su mamá lo levantaba en la madrugada para hacer fila en el carbón y en el molino de la masa, o cuando almacenaban los diablos en el tapanco de la pieza grande y cuando había que bajarlos para pintarlos, o cuando un día había para comer y otro había que aguantarse.

Sonríe. La mueca de la vida lo delata orgulloso cuando confiesa que llegó al Pompidou, en París, “donde llegan los grandes.”

Recargado en el respaldo de su silla de trabajo, recuerda el barrio de San Nicolás, ubicado en la que hoy se llama colonia Merced Balbuena, en el primer cuadro de la ciudad de México. De su memoria surge ese escenario de casitas de adobe y techos de lámina, donde había un llano con árboles y hierba en el que jugaba con sus amigos a los encantados y al trompo, luego de cumplir con la tarea de “forrar cabezas”.

Felipe nació en el número diez de la Rinconada Zoquipa, en junio de 1936 y permanece en el mismo barrio desde entonces. Ahí conoció a su esposa con la que vive desde hace 46 años y tiene tres hijos y una hija. Su casa sigue siendo habitación y taller, y es el sitio donde aprendió de su padre el oficio de la cartonería; donde sus hijos y nietos continúan la tarea de forrar cabezas, de armar brazos y piernas, de pintar y “encuetar” las figuras de cartón. En donde todos, como en el principio de los tiempos, conviven con muñecas de ojos grandes y trajecitos de cirquera pintados en colores chillantes y bordes rematados con diamantina, o con la calavera de casi dos metros de una Frida vestida de tehuana y un Hernán Cortés, chaparrito y pálido, de armadura plateada; conviven con los infaltables charros bigotones y los judas de todos los tamaños que mueren calcinados el día de gloria de la Semana Santa, y desde hace varias décadas conviven también con los alebrijes.

El barrio ha cambiado, dice. Lo subraya con sus ojos castaños, al tiempo de evocarlo mirando más allá de la ventana. Su casa está a espaldas del mercado de Sonora, el mercado de los brujos y donde venden animales, que se fundó hasta 1957, cuando Felipe ya tomaba las riendas del negocio y los alebrijes andaban en su primer década de existencia; por el frente de su casa pasaba una vía, “ya luego que la quitaron le pusieron a esta calle Oriente 30, pero todo mundo siempre la hemos conocido como San Nicolás.

“La vida antes era diferente”, pero Felipe se mantiene fiel al oficio que ha dado fama y sustento a la familia Linares.

Hijo de Pedro Linares, aquel hombre que un día creyeron muerto y que al despertar comenzó a moldear sus pesadillas, y les dio la forma y el color dictados por el delirio, y los perpetuó con el nombre de “alebrijes”. Esas figuras que no son ángeles, ni demonios, ni los muertos que acuden para anunciar la fatalidad, la ventura o la resurrección; esas figuras con forma de pescado y patas de gallo; el nagual predestinado, el animal que el individuo tiene por compañero inseparable, el hechicero que se transfigura por encantamiento, quizá, “porque me decía mi papá que el nagual puede tomar varias formas. Aunque yo creo que cada uno trae su propio alebrije en la cabeza y nace en la imaginación de cada uno. Es una figura que uno mismo está creando en la imaginación, ya sea monstruosa o no monstruosa.”

Unos alebrijes están secándose, otros están colgados del techo, varios más aguardan en el piso del taller los colores que les darán vida, y decenas de piernas y decenas brazos todavía sin tronco que los sujete, descansan en un estante acariciados por el polvo de quién sabe cuántos días. Mientras, Felipe Linares le coge las faldas a la calavera de una Frida que posará en una tienda allá en Tijuana, para pintarle florecitas blancas a la enagua que al centro tiene ya, sobre un fondo de color terciopelo negro, grandes flores rojas y hojas verdes.

En la mesa de trabajo, de casi dos metros cuadrados, que se alza unos cincuenta centímetros sobre el piso, están los pinceles, los galones de pintura Comex, vasillos para rebajar los colores y la paleta para combinarlos; hay algunos trapos y algunas figuras pequeñas, pero son Felipe y Frida los personajes que sobresalen en medio del cuarto, y hacen de esa esquina de la mesa, el espacio principal de la luz que entra por las tres ventanas y un cielo acrílico que la filtra por la mitad del cuarto e ilumina el cubo de la escalera de caracol que conduce, desde el vestíbulo de la casa, al segundo piso donde está taller.

Con todo y que nació y vive en un lugar donde se fabrican diablos o judas de todos tamaños, y que es el sitio donde su padre dio vida a los alebrijes, la peor pesadilla de Felipe Linares ha sido el diablo, aquél que vestido de catrín y con patas de gallo, una noche dejó a su tía privada de miedo, como hipnotizada, en reprimenda por haberle contestado a su madre. “Me daba miedo que se me apareciera el diablo y pensaba: cómo el diablo cargó a mi tía y la dejó tirada; luego como estaba muy feo aquí, muy oscuro, no se alcanzaba a ver nada, entonces los árboles se movían con el aire y pues me daba miedo; sentía como que se me enchinaba el cuerpo, más en las noches, como no teníamos luz, prendíamos unas velas y ya ve cómo se ven las sombras con la luz de la vela, pues más me daba miedo. Pero era la sombra del que pasaba. Se me grabó mucho eso, el catrín que vio mi tía, se me revelaba en las pesadillas. Ahora ya se me quitó ese espanto.”

En cambio, la cercanía con las pilas de diabólicos judas que moldeaban y él mismo decoraba para la Semana Santa, le provocan un recuerdo más familiar.

“Eso de ver el diablo era una cosa natural para nosotros. Teníamos una pieza grande y alta. Antes las casas eran muy altas. Teníamos un tapanco y ahí los metíamos, todos los judas acomodados, chicos y grandes. Eran más de 500. Nosotros dormíamos abajo y ellos arriba.”

¿Qué se siente vivir con el diablo?

Pues nada. Digamos que ya es como parte de la familia. Mi mamá me decía: ándale acomoda los judas, así y así. Los veía yo del diario, ya era una cosa natural, como parte de la familia.”

Felipe tenía entonces siete años. A esa edad forraba cabezas y armaba judas. A esa edad su fuerte era, a más de acomodar judas en el tapanco y decorarlos con palmitas o con ruedas, jugar al trompo. Era bueno, sobre todo en la suerte de sacar con la punta del trompo, las monedas que ponían en medio de un círculo que trazaban en la tierra.

“Yo me acuerdo que jugaba a los encantados, a la roña, a las escondidillas; las niñas brincaban la reata, jugaban a las vueltas de San Miguel. Andar corriendo, con los encantados eso me gustaba mucho; jugaba yo que la matatena, que el yo-yo, que las canicas, que el trompo. Mis amigos eran vecinos, éramos como unos 30. En esta calle había muchas casas, que les decíamos jacalitos, era pura gente muy humilde, todos éramos muy humildes, unos andábamos descalzos porque había mucha pobreza, andábamos con los pantalones hasta parchados y remedadas las camisas. Por aquí todo este barrio era muy pobre, no sabíamos lo que era vivir bien o vivir mal, para nosotros era el juego y el trabajo; si comíamos un día, bien, y si no, pues nos aguantábamos.”

A los siete años, Felipe Linares comienza a trabajar en la cartonería. A esa edad se incubaba en él la habilidad para la pintura. A los once años ya atendía pedidos. Aun cuando le gustaba la primaria, a la que ingresó también a los once años, optó por trabajar en el taller con su padre y sus hermanos, pues encontró en el oficio el medio para vivir mejor. “Como ya tenía yo pedidos de trabajo, pues decía, mejor me dedico a trabajar y por lo menos ya tenía yo para comer y vestir.”

Cursó hasta quinto año de primaria, y a pesar de ser un alumno aplicado que pasó a sexto grado, tuvo que hacer frente en la entrega de unas piezas grandes para un desfile en la Alameda, mientras su padre se iba a cumplir con la fabricación de unos judas para el carnaval en Acapulco.

La casa del barrio de San Nicolás es en la vida de Felipe Linares, la habitación, el taller y la escuela. Ahí aprendió las letras con su padre, quien luego de que los hijos terminaban la tarea de forrar cabezas de judas o armar o decorar, les decía: “ora yo les voy a enseñar el silabario.” La forma que aplicaba su padre para enseñarles, provoca en Felipe una carcajada que le asoma los dientes, dentadura blanca que se advierte completa y contrasta con su cabello oscuro, oscuro a los 72 años; solo entonces, me doy cuenta que su piel morena es firme, que acaso las surcos más pronunciados, son los que le ha venido cavando la sonrisa.

“Él sabía poco, nomás creo fue un año a la escuela, pero sí sabía leer y nos enseñaba las vocales. Me acuerdo que nos enseñaba que la a, la e, la i, la o, la u, pero le hacía muy chistoso, cuando nos enseñaba a juntar las letras decía: ‘ese a: sa, ese e: se, ese i: si, te i: ti, te, o: to. Así nos enseñaba mi papá. Si yo entré a la escuela fue por mi padrino que se llamaba Agustín Mejía, que le decía: ya habías de mandar a tus hijos a la escuela, porque ya están grandes. Y mi papá nomás le decía que sí. Como el tampoco fue a la escuela, pues no le interesaba que nosotros fuéramos. Entonces mi padrino me llevó a una escuela que estaba aquí, no sé si haya sido escuela, porque nos enseñaban más el catecismo que las letras. Quise mucho esa escuela, aunque estaba cerca de La Candelaria que era un barrio muy peligroso, iban ahí hijos de los delincuentes, se llama Nicolás García de San Vicente, pero le decían Las Palomas.”

Una oportunidad más le llega no muchos años después cuando lo conoce el maestro José Antonio Gómez Rosas, el personaje de la Academia de San Carlos, que pintaba los telones para los bailes anuales de fin de cursos, fiestas alegóricas y memorables en la historia de la Academia. Gómez Rosas, conocido como el “Hotentote”, acudía a los Linares para pedirles figuras; además de una relación de trabajo, seguramente entre ellos, las líneas que los unían, eran las figuras amorfas y los colores rutilantes.

Felipe Linares recuerda al maestro Gómez Rosas como un buen dibujante, que al verlo trabajar notó su “madera de artista” y lo invitó a la Academia a tomar clases de dibujo y modelado, ofrecimiento que rechazó porque “cuando iba a la Academia de San Carlos yo veía a la gente bien vestida, y le dije al maestro, oiga no tengo ropa como para presentarme ahí y me decía, no te fijes en eso, cuando yo entré a la Academia me decían la jaula porque traía los pantalones parchados. Decía, no, no. Ya me dio por seguir a mi papá cuando empezó a hacer los alebrijes.”

Sí, pisó y pasó por la Academia de San Carlos y de ahí rememora los trabajos más importantes. De la herencia colorida dejada por su padre, acrecienta su memoria y cultiva desde la infancia la habilidad de dibujar, delinear, lo mismo la filigrana en las botonaduras de pantalones de los charros, que las alegorías en las caras de los judas y las calaveras, que las venas laberínticas de las alas, las colas y los lomos de un alebrije.

Felipe dibuja, colorea, imagina; sobre todo eso. En cada trazo inventa, aunque cada año desde hace 65, tome el pincel, arme diablos, pinte flores o huesos, ninguna línea es igual que la otra aunque parezcan la misma; porque en cada línea, en cada figura, se renueva.

Gracias a la herencia que recibió de su padre en el mismo sitio donde hoy sus nietos también la aprenden, en esa casa que antes fue de adobe y estuvo rodeada de jacalitos humildes y el llano donde jugaba a las escondidillas, Felipe ha cosechado las más grandes satisfacciones de su vida, como darle a doña Adela Mendoza, su madre, los primeros pesos ganados con su trabajo para comer mejor; como haber salido del país a dar un taller en San Antonio, Texas; como viajar a Escocia e Inglaterra con sus hijos y sus alebrijes; como “cuando cumplió 100 años la torre Eiffel, me invitaron a ir a Francia a poner una colección de alebrijes. Yo digo que esa es mi más grande satisfacción, porque llegué al lugar donde llegan los grandes, el Pompidou.”

El legado pervive hoy en una construcción de dos pisos y en el barrio que han sitiado el ruido de los coches y las avenidas convulsionadas.

Artesano y no artista, Felipe se dice buen devoto del Señor de Chalma, al que agradece haber nacido en el barrio de San Nicolás, haber aprendido el oficio de su padre, el estar bien casado con Dolores Vargas, tenerla como esposa “porque nos hemos comprendido, siempre hemos estado juntos”, tener con ella a sus hijos “que no tienen vicios y que les gusta mi trabajo”. Aunque ya no va cada año ver al santo, le vive agradecido por darle “este trabajo para sobrevivir”.

Felipe Linares, a sus 72 años, sigue rodeado de figuras de cartón y de botes de pintura. Desde niño ha tenido el pincel en la mano, la madera de artista y, casi seguro, la sonrisa en los labios.

Un rincón del taller de los Linares

Un rincón del taller de los Linares


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Segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, celebrado del 20 al 29 de julio de 2007 en Los Caracoles Oventic, Morelia y La Realidad, Chiapas.

                                                

                                               Los Ojos de Emma   

Mujeres zapatistas trascienden

esquemas ancestrales de dominación

“Nos organizamos para liberarnos y defender nuestros derechos”, afirman

En las recientes páginas, enmiendan la historia: son electas en asamblea, son consejeras municipales, jefas, presidentas.  Ocupan un lugar en las aulas escolares, conocen sus derechos reproductivos, deciden sobre su maternidad y optan por el matrimonio y la edad en que desean casarse; hoy también heredan la tierra.

Dunia Rodríguez, enviada.

San Cristóbal de las Casas, Chiapas.- “Las mujeres no podíamos opinar, recibíamos maltrato, no sabíamos nada ni valíamos nada”, reconoce Carolina, habitante del municipio autónomo Lucio Cabañas, Chiapas.

Carolina junto con centenares de compañeras enmiendan la historia. A brazo partido reescriben un escenario donde las mujeres, luego de trastocar esquemas ancestrales de dominación, trascienden centurias en las que estuvieron al margen, ausentes, negadas en su valía y reconocimiento como personas. En esta histórica enmienda son sujetas de derechos y los ejercen.

Las líneas que trazan, pausada pero decididamente, las hacen portadoras de bastones de mando y les dan la palabra para pronunciarla en nombre de su pueblo. Es un nuevo destino el que dibujan, tomando decisiones dentro y fuera de casa, administrando cooperativas, coordinando trabajos colectivos, dirigiendo, gobernando.

En las recientes páginas, las mujeres son electas en asamblea, son consejeras municipales, jefas, presidentas. Ocupan un lugar en las aulas escolares, conocen sus derechos reproductivos, deciden sobre su maternidad y optan por el matrimonio y la edad en que desean casarse; hoy también heredan la tierra.

Las mujeres que viven en los municipios autónomos rebeldes zapatistas (Marez) “ya analizamos que sí valemos”, resume Carolina, una de las decenas de oradoras que tomaron la voz en el Segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo, celebrado del 20 al 29 de julio de 2007 en los caracoles Oventic, Morelia y La Realidad, Chiapas.

Llamados caracoles en reminiscencia de las tradiciones que cuentan que “hace mucho tiempo hubo un guerrero de los indígenas, cuyo escudo y cuya señal de guerra y de fuerza era un caracol” y que “tiempo después, el caracol fue usado por las comunidades indígenas para convocar a las reuniones. Para que la gente de diferentes lados llegara y empezara a discutir en colectivo, lo que debía resolver el colectivo”, tradición y reminiscencia que se expone en “Según cuentan nuestros antiguos… relatos de los pueblos indios durante la Otra Campaña”, del Sub Comandante Insurgente Marcos (Arte Gráfico Z: México, Julio, 2007). Hoy día los caracoles son sede donde reside la Junta de Buen Gobierno de los Marez. Son cinco caracoles, en cuatro zonas en que se agrupan los 38 municipios zapatistas.

Carolina relata: “Cuando nacía una niña era despreciada porque ella no da dinero. Ser mujer y ser indígena era motivo de desprecio. Ahora nos sentimos orgullosas de ser mujeres, de ser indígenas; orgullosas de nuestro color y nuestra cultura. Nos organizamos para liberarnos y defender nuestros derechos como mujeres.”

1994, el parteaguas

La sentencia de Carolina en aquel auditorio del caracol Morelia, remite a los orígenes y las propuestas, que por parte de las comunidades zapatistas se vienen cumpliendo, y revela enormes zancadas en la construcción de una sociedad distinta, la que nace en el sureste mexicano: “Gracias a los que dieron sus vidas y su sangre en 1994, estamos aquí presentes para que nuestros hijos no sufran como nosotras sufrimos”.

Antes del levantamiento armado del 1 de enero de 1994, a las mujeres sólo se les permitía participar en actividades consideradas tradicionales para ellas, como crianza de los hijos, atención de las actividades domésticas, cuidado de los animales, acompañamiento al marido en labores del campo, o el trabajo fuera de casa como sirvientas.

Dos años más tarde, en la llamada “Mesa de San Andrés”, celebrada el 16 de febrero de 1996, en San Andrés Sacamch’en de los Pobres en Los Altos de Chiapas, surgen los primeros acuerdos para el reconocimiento de los derechos y la cultura de los pueblos indios de México. Ahí queda inscrita la exigencia de construir “una nueva sociedad nacional, con otro modelo económico, político, social y cultural que incluya a todas y a todos los mexicanos”. En ese documento, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional subraya “la triple opresión que padecen las mujeres indígenas, como mujeres, como indígenas y como pobres.”

Con esa misma fecha, en el texto “Compromisos para Chiapas del Gobierno del Estado y Federal y el EZLN” correspondiente a las reglas de procedimiento sobre la propuesta de reformas constitucionales para el estado de Chiapas, se apuntan el “derecho y los mecanismos para que la mujer indígena participe en condiciones de igualdad con el varón, en todo lo concerniente al gobierno y al desarrollo de los pueblos indígenas, teniendo intervención prioritaria en los proyectos económicos, educativos y de salud que le sean específicos.” Estas prioridades, a la fecha, pasan de soslayo ante los gobiernos federal y estatal, mas no así en los Marez, donde los acuerdos de San Andrés son la letra de sus leyes, la base para la construcción de nuevas formas de convivencia y de gobierno.

Génesis y fundamento

Sin embargo, la presencia y movilización de las mujeres en las decisiones sociales y políticas de los pueblos chiapanecos en rebeldía, se gesta meses antes del levantamiento armado de 1994. La Ley Revolucionaria de Mujeres es el “primer alzamiento del EZLN”. Así lo reseña la socióloga, investigadora del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, Márgara Millán, en el artículo “Las zapatistas de fin del milenio. Hacia políticas de auto representación de las mujeres indígenas” publicado en el número 3 de la Revista Chiapas (México, 1996).

La Ley Revolucionaria de Mujeres aparece en El Despertador Mexicano, órgano informativo del EZLN, el 1 de enero de 1994, al lado de la Primera Declaración de la Selva Lacandona y como parte de un cuerpo más amplio de leyes que rigen en los territorios libres. Su texto es el siguiente:

        

En su justa lucha por la liberación de nuestro pueblo, el EZLN incorpora a las mujeres en la lucha revolucionaria sin importar su raza, credo, color o filiación política, con el único requisito de hacer suyas las demandas del pueblo explotado y su compromiso a cumplir y hacer cumplir las leyes y reglamentos de la revolución. Además, tomando en cuenta la situación de la mujer trabajadora en México, se incorporan sus justas demandas de igualdad y justicia en la siguiente Ley Revolucionaria de Mujeres:

Primero: Las mujeres, sin importar su raza, credo, color o filiación política, tienen derecho a participar en la lucha revolucionaria en el lugar y grado que su voluntad y capacidad determinen.

Segundo: Las mujeres tienen derecho de trabajar y recibir un salario justo.

Tercero: Las mujeres tienen derecho a decidir el número de hijos que pueden tener y cuidar.

Cuarto: Las mujeres tienen derecho a participar en los asuntos de la comunidad y tener cargo si son elegidas libre y democráticamente.

Quinto: Las mujeres y sus hijos tienen derecho a atención primaria en su salud y alimentación.

Sexto: Las mujeres tienen derecho a la educación.

Séptimo: Las mujeres tienen derecho a elegir su pareja y a no ser obligadas por la fuerza a contraer matrimonio.

Octavo: Ninguna mujer podrá ser golpeada o maltratada físicamente ni por familiares ni por extraños. Los delitos de intento de violación o violación serán castigados severamente.

Noveno: Las mujeres podrán ocupar cargos de dirección en la organización y tener grados militares en las fuerzas armadas revolucionarias.

Décimo: Las mujeres tendrán todos los derechos y obligaciones que señalan las leyes y reglamentos revolucionarios.

                                                  

      Oventic 

      Delegados Zapatistas. Oventic, Chiapas

                                       

Los diez puntos de la Ley Revolucionaria de Mujeres son normativos de los derechos de las mujeres. Atañen a varios planos: el derecho a la participación política y a los cargos dentro de la organización (punto primero y noveno); el derecho a la participación política y a los cargos dentro de la comunidad (punto cuarto); el derecho al trabajo, a la educación y a la salud (puntos segundo, quinto y sexto), el derecho a la integridad física (punto octavo), y el derecho a decidir sobre su propio cuerpo (puntos tercero y séptimo). El punto décimo establece la corresponsabilidad de la Ley, que obliga y da derechos, detalla Márgara Millán.

Dueña de un nuevo sendero, Carolina habla ante un auditorio repleto de mujeres y hombres de diversas edades y distintos países presentes en Segundo Encuentro, al que acudieron más de 2 mil personas de 44 naciones quienes recibieron, de viva voz, el testimonio de una sociedad que se erige entorno a los principios de equidad, democracia, justicia y libertad. Carolina trae la voz de sus compañeras y compañeros, que la eligieron como coordinadora local, con esa representación, abunda: “Antes de 1994, las mujeres no teníamos derecho a participar. Luego nos criticaban porque íbamos a las reuniones, porque dicen que sólo vamos a buscar marido”.

Las mujeres, expone, no podían decidir en sus hogares, estaban destinadas a lavar, cocinar, a realizar trabajos del campo junto con sus hombres y los patrones. Al concluir ese trabajo volvían a casa cargando el tercio de leña y al hijo. Era un trabajo de sol a sol, “sin tiempo libre para descansar y mucho menos para pasear.” Sufrían violencia de parte de sus maridos, además tenían que salir a buscarlos de noche, cuando se quedaban en la calle tirados de borrachos. Tampoco tenían derecho a heredar, pues el derecho de herencia de la tierra era ejercido sólo por los hombres. Eran obligadas a casarse a los 10 ó 12 años de edad; trabajaban como criadas en la casa de los patrones, recibiendo como salario un plato de comida.

“Antes ­–narra Carolina– teníamos mucha vergüenza, pero ahora hemos reclutado a muchas mujeres porque nuestra lucha es justa y verdadera.” Ahora la violencia hacia la mujer recibe un castigo de parte de la Junta de Buen Gobierno, y en todos los municipios autónomos está prohibido el consumo de bebidas embriagantes y el uso de cualquier tipo de droga.

Emma de Jesús, cosecha

Emma de Jesús tiene 16 años de edad. Es originaria de Benito Juárez, uno de los 38 municipios autónomos zapatistas del estado de Chiapas. En 1994 cuando se produjo el levantamiento zapatista, ella tenía tan sólo tres años.

Forma parte de una generación que ha crecido en la resistencia. Sabe que la lucha de su pueblo es para defender sus derechos, su tierra y “para que todos tengamos una vida mejor”.

Eso dice Emma de Jesús mientras otras mujeres, algunas apenas un poco mayores que ella, hablan en la plenaria de Derechos de la Mujer, en el caracol La Realidad, en la zona de la selva fronteriza.

Hija de costureros y trabajadores del campo, Emma de Jesús ayuda a su madre a tortear, a limpiar la casa y a cuidar a sus hermanitos. Estudia la secundaria, pero no quiere o no puede estudiar más, porque “me tendría que ir a Las Margaritas”, un municipio que queda a por lo menos 4 horas en camión. Ese argumento le es suficiente para aspirar a seguir el oficio de sus padres: “quiero ser costurera y vender ropa como mi papá y mi mamá”.

Pero también, en la práctica de su albedrío, sabe lo que no quiere: Emma no quiere casarse tan joven como su mamá, sino hasta que cumpla 20 años. Tiene dos hermanos y dos hermanas, menores que ella, y ya sabe que puede decidir: “sólo quiero tener dos hijos.”

Emma de Jesús recoge la cosecha de un movimiento de transformación cultural y social del cual se siente orgullosa, pues dice: “soy zapatista, me gusta eso pero no me gustaría ser dirigenta, sino zapatista, nada más”, y lo afirma su mirada y la sonrisa advertida bajo el paliacate rojo.

Otras voces, el eco

María de Jesús es presidenta de un municipio autónomo. Ella reconoce que la participación de las mujeres es “un poco lento y es avance en la autonomía, porque ya participamos, pero no es costumbre, eso es nuevo en los municipios autónomos, por eso (se) tiene poca experiencia para gobernar.” María de Jesús habla en la mesa plenaria de Autonomía en el caracol Oventic. “Las mujeres pueden participar como consejeras municipales, tenemos capacidad de organizar y de gobernar nuestro pueblo”, admite.

Verónica, en Oventic, dice que las mujeres luchan junto a los otros compañeros y gracias a ellos “nosotras ya tenemos un lugar en donde participar.”

En Morelia, Elisa sostiene, con palabras que califica como humildes, sencillas y dignas, que hay que “caminar juntos para escribir con esfuerzo nuestra digna historia, que hoy ya es historia porque la escribieron nuestros antepasados, guerreros y guerreras. Debemos luchar, si es posible con la sangre, porque están negados nuestros derechos.”

Es la palabra de las mujeres en el Segundo Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo.

La voz de las mujeres que caminan aprendiendo y caminan enseñando para “rescatar la sabiduría de nuestros antepasados, recuperar lo que nos ha quitado el sistema y lograr el total respeto a nuestros derechos como personas”. Eso declara la dirigenta Ofelia en Morelia, haciendo eco de las voces de centenares de mujeres que juntas escriben y viven una nueva historia.

Una historia de rebeldía y en resistencia que se delinea al margen de un sistema que las niega, las embosca, las amenaza, las ultraja y las despoja; al margen de un  gobierno que están decididas a enfrentar “porque ya no tenemos miedo”. Porque las mujeres, advierte la comandanta Gabriela, “ya podemos hablar y aunque no sepamos leer ni escribir, sí podemos tumbar al mal gobierno”, ese gobierno que, al excluirlas, ha puesto en sus manos la autonomía.

                                               

   Oventic II 

   Oventic, Chiapas

(Texto y fotos: Dunia Rodríguez. Chiapas. Julio, 2007)

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El regreso de Orfeo y la promesa de una vida eterna

                   Jesús-El Buen Pastor

Jesucristo, El Buen Pastor, Fresco de las Catacumbas de los Santos Pedro y Marcelino en Roma

LAS PRIMERAS IMÁGENES DE JESUCRISTO      

Texto: Roberto Martínez Hernández

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ENTREVISTA EXCLUSIVA CON EL DR. FLUVIO CÉSAR RUÍZ ALARCÓN

Dr. Fluvio César Ruú Alarcón

FALSO PLANTEAR LA INVIABILIDAD FINANCIERA DE PEMEX

Por Roberto Martínez Hernández

FOX: OTROS SEIS AÑOS PERDIDOS EN MATERIA ENERGÉTICA. PEMEX: SEGUNDA EMPRESA PETROLERA DEL MUNDO EN UTILIDADES ANTES DE IMPUESTOS, SÓLO SUPERADA POR EXXON. LA PARAESTATAL TIENE UN COSTO DE OPERACIÓN DE UNOS 100, 000 MILLONES DE PESOS Y RECIBE INGRESOS POR CASI UN BILLÓN DE PESOS. URGENTE UTILIZAR LOS EXCEDENTES DEL PERIODO DE PRECIOS ALTOS PARA REPONER RESERVAS Y MODERNIZAR INFRAESTRUCTURA. ABSURDO CONGELAR FONDOS POSIBLES DE SER UTILIZADOS POR PEMEX Y CFE A TRAVÉS DEL MECANISMO DE SUPERÁVIT PRIMARIO. A CAMBIO El GOBIERNO COMPROMETE 250, 000 BARRILES DE CRUDO PESADO DENTRO DE UN PROYECTO DE REFINERÍA PARA CENTROAMÉRICA A FAVOR DE CAPITALES PRIVADOS. FALSO DILEMA PLANTEAR QUE NO HAYA VIABILIDAD FINANCIERA PARA PETROLEOS MEXICANOS. UN CONTRASENTIDO QUERER CONVERTIR A PEMEX EN UNA SIMPLE ADMINISTRADORA DE CONTRATOS. IMPRESCINDIBLE DEVOLVERLE AL ORGANISMO SU VOCACIÓN INDUSTRIAL. TECNOLOGÍA E INVERSIÓN SON DOS DE LOS ARGUMENTOS LIGADOS MÁS UTILIZADOS PARA SEGUIR ANCLANDO A PEMEX SÓLO COMO PRODUCTORA DE PETRÓLEO CRUDO. NO DEBEMOS OLVIDAR LA MÁXIMA DE QUE “EL PETRÓLEO NO NECESARIAMENTE GENERA RIQUEZA EN DONDE SE PRODUCE, SINO EN DONDE SE CONSUME”. INAPLAZABLE OBTENER LA AUTOSUFICIENCIA EN LA PRODUCCIÓN DE GASOLINAS. A CUENTAGOTAS EL APOYO A LA INVESTIGACIÓN EN EL SECTOR. MENOSPRECIO POR EL POTENCIAL TRANSFORMADOR DE CIENTÍFICOS, INGENIEROS Y TÉCNICOS MEXICANOS. PRETENDER UNA APERTURA AÚN MÁS SALVAJE DEL SECTOR LLEVARÍA EL DEBATE EN EL CONGRESO A UNA CONFRONTACIÓN MUY SERIA. LEJOS DE ESCENARIOS EXTREMOS, TODOS LOS ACTORES INVOLUCRADOS PODRÍAN ALCANZAR PUNTOS INTERMEDIOS PARA UNA REFORMA RESPONSABLE YA INAPLAZABLE. CUESTIÓN MEDULAR: REFORMULAR LA ARQUITECTURA INSTITUCIONAL DEL SECTOR Y SU RELACIÓN CON TODOS LOS DEMÁS. LA REUNIFICACIÓN DE PEMEX: UNA IDEA QUE SE ABRE PASO. NECESARIO CREAR UN ORGANISMO INTERMEDIO QUE FIJE LA POLÍTICA PETROLERA Y LA VISIÓN ESTRATÉGICA DEL SECTOR. DIFÍCILMENTE EL PRI VA A DARLE AL PAN LOS VOTOS QUE NECESITA PARA UNA REFORMA ENERGÉTICA CON VISOS PRIVATIZADORES. HELADIO RAMÍREZ AL INTERIOR DEL PRI EN EL SENADO SE ESTÁ CONVIRTIENDO EN EL PIVOTE DE LA RESISTENCIA. IRRACIONAL ENTREGA DEL SECTOR ELÉCTRICO A LOS GENERADORES PRIVADOS, POR LO QUE MÉXICO TIENE AHORA 40% DE MARGEN DE RESERVA, CUANDO LO RECOMENDABLE ES UN 22%. LOS PIDIREGAS Y LOS CONTRATOS DE SERVICIOS MÚLTIPLES FORMAS ILEGALES DE ENCAMINAR UNA PRIVATIZACIÓN ENCUBIERTA DEL SECTOR. FALTA HACER MAYORES REFORMAS EN TEMAS COMO TRANSPARENCIA Y RENDICIÓN DE CUENTAS PARA DISPONER DE INFORMACIÓN MÁS PRECISA SOBRE EL SECTOR.

Véase también: www.macroeconomia.com.mx

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La fotografía de prensa en México

           El Ángel Exterminador

El Ángel Exterminador

Fotografía: Jorge Claro León / Máquina de Luz

México, 2000

 

 

La fotografía de prensa en México como construcción social y simbólica

Texto: Roberto Martínez Hernández

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La polarización política pone en grave riesgo la paz social en México

San Lázaro

La conformación del Frente Amplio de Izquierda por los partidos de la Revolución Democrática (PRD), del Trabajo (PT) y Convergencia, junto con el resolutivo de la Convención Nacional Democrática (CND), de reconocer a Andrés Manuel López Obrador (AMLO), como presidente legítimo, a contracorriente del fallo unánime del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que ratificó como presidente electo a Felipe Calderón Hinojosa, después de que dicho órgano consideró  que las impugnaciones e inconformidades presentadas por la coalición Por el Bien de Todos no constituyeron pruebas suficientes para revertir el resultado de la elección del 2 de julio, lleva a su máxima polarización el conflicto poselectoral en México.

Así, habrá prácticamente dos presidentes: uno, legal pero con una legitimidad bajo sospecha y con estrechos márgenes de gobernabilidad; y otro, legítimo a los ojos de una gran mayoría ciudadana que es la gran minoría excluida de una lógica económica feroz que hoy, subordina y finiquita los activos y principios que dieron fundamento al Estado mexicano, al fin este amplio movimiento es una expresión de las serias contradicciones y asimetrías que asoman entre los ideales democráticos y las realidades de los poderes económicos; AMLO, pues, será un presidente en rebeldía como la patente expresión de una sociedad que no termina, desde el siglo XIX, de cuajar y organizarse políticamente alrededor de un proyecto de nación común e incluyente.

La debilidad política de Felipe Calderón Hinojosa y el abanico de compromisos a que deberá responder comenzarán a marcar pronto el sentido de su proyecto que incluso aún hoy no se define de manera abierta en sus objetivos. Para el presidente entrante no será fácil tampoco retomar en su agenda algunas de las preocupaciones de la oposición, en especial en temas sensibles como el empleo y la seguridad social, conforme vaya empujando en las Cámaras asuntos como la reforma energética, fiscal, laboral, todo ello dentro de los escenarios inestables que el gobierno saliente del presidente Fox no resolvió y que le heredará al entrante, lo que tendrá efectos inesperados en las posibilidades del nuevo presidente de encauzar y amarrar los acuerdos necesarios dada la profunda crisis en la que ha estado envuelta la clase política nacional.

En este sentido, el Frente Amplio de Izquierda podría convertirse en un bloque de contención muy sólido ante las iniciativas de reforma que Felipe Calderón haga llegar a las Cámaras, por lo que es muy factible que incluso entremos a otra parálisis legislativa, la cual sólo podrá resolverse con el diálogo y debate para avanzar en los distintos temas pendientes. Las presiones sobre el presidente electo tendrán como centro fundamental el impulso para una privatización total o parcial de sector energético mexicano (Petróleos Mexicanos, Comisión Federal de Electricidad, Compañía de Luz y Fuerza del Centro), por parte de la cargada neoliberal que favorece la apertura del sector a los intereses corporativos transnacionales.

Tras bambalinas los operadores de esta iniciativa trabajan ya para encaminar este jugoso paquete, por lo que muy pronto estarán cabildeando un posible amarre en el que el PRI y el PAN buscarán enfrentar el dique representado por el Frente Amplio de Izquierda en lo que toca a considerar los recursos naturales como bienes públicos y soberanos del Estado Mexicano. En su carácter de presidente legítimo y líder del Frente Amplio de Izquierda, AMLO sin más aval que la vox populi hará un marcaje personal sobre cualquier propuesta y acción que se intente implementar desde el poder Ejecutivo.

La interminable discordia entre las tres principales fuerzas políticas del país y la espiral de violencia que se cierne sobre el país, en especial, en lo que toca a la inseguridad pública, el incontenible embate de los cárteles de la droga, lo mismo que la aparición cada vez más marcada de brotes de insurrección por en zonas de marginación y pobreza, confluyen como elementos de un explosivo cóctel que reclama como principios rectores el diálogo responsable y la negociación.

El nulo respeto que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), y el Instituto Federal Electoral (IFE), mostró al ejercicio del voto en las elecciones presidenciales pasadas, aumentó el descrédito y puso entredicho la confianza ciudadana en las instituciones; en este sentido, el control de daños de dichos actos y el proceso de reconciliación nacional no será cosa fácil, luego que la derecha utilizó en forma desmedida campañas publicitarias que avivaron los resentimiento y odios, e incluso en fueron claros los tintes racistas de las mismas.

Los enconos de las campañas terminaron por sembrar la incertidumbre y de poco sirvieron para activar y dar certeza al papel protagónico de la sociedad para definir el rumbo del país. Lejos de que las instituciones fortalecieran este potencial de cambio de la mano de los liderazgos ciudadanos, la polarización ha llevado a los distintos actores a los extremos de dos posiciones irreconciliables: unos los que buscan liquidar o reconvertir a las instituciones bajo el signo de la globalización versus los que demandan como principio esencial de la transición democrática la reforma del Estado y la incorporación de un nuevo proyecto incluyente de nación. 

La espiral de caos político en México puede llevar al país a un estallido social de serias consecuencias. La falta de un acuerdo nacional, ensombrece el panorama que el cambio de gobierno tiene a la vista. Los indicios de un endurecimiento de la situación actual en el país sólo confirmarían que el modelo económico actual, lejos de transformarse y paliar de algún modo las presiones externas e internas, podría pasar a una etapa de mayor recrudecimiento.

La construcción del gran muro fronterizo con los Estados Unidos será un factor más a considerar, dada las múltiples implicaciones que suscita la posibilidad de que se cierre permanentemente una válvula fundamental para mitigar las fuertes asimetrías y presiones económicas que vive el país.

La debilidad presidencial e institucional que se vive hoy el país, pone en grave riesgo la seguridad y la soberanía nacionales, por lo que se requiere de un gran acuerdo nacional que pueda concretarse en una gobierno de coalición, en el que se admitan todas las voces del espectro político actual por un movimiento nacional de reconciliación y de emergencia, ante el inminente resquebrajamiento del pacto republicano, pues está en grave riesgo la paz y convivencia social en México. 

Roberto Martínez Hernández     

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